CULIACÁN, SIN. – Un nuevo contingente de 180 efectivos del Ejército Mexicano arribó este viernes a la Base Aérea Militar No. 10 para reforzar la seguridad en la capital sinaloense. El despliegue ocurre en un clima de creciente violencia urbana, caracterizado por el ataque sistemático a inmuebles en zonas céntricas y señalamientos sobre una posible reducción de la vigilancia federal.

Pese a que el retiro de algunos retenes ha coincidido con recientes eventos violentos, el gobernador Rubén Rocha Moya negó una disminución en el estado de fuerza. “No hay menos militares, no se ha ido nadie de aquí, ni se va a ir; se mantendrá el número de efectivos”, aseguró, explicando que los movimientos responden a una estrategia de redistribución operativa.
Sin embargo, los hechos contrastan con el discurso oficial. Tan solo el pasado jueves, un casino en el sector Universitarios anunció su cierre definitivo tras ser baleado e incendiado de forma parcial. En la misma zona y con pocas horas de diferencia, se registró un feminicidio cerca de la glorieta de la avenida Las Américas. La jornada cerró con cuatro inmuebles vandalizados, cifra que aumentó el viernes con tres ataques más, incluyendo el incendio de un vehículo de lujo en el sector Chapultepec.
De acuerdo con registros oficiales, entre enero y noviembre se contabilizan 157 inmuebles víctimas de ataques por grupos armados, evidenciando una crisis de seguridad que no cesa pese a los constantes relevos militares.





