Culiacán ha encendido una luz de esperanza con la llegada del 2026, y el eco de esta nueva era resuena en cada rincón de nuestra querida ciudad. Durante la medianoche mágica que marcó el inicio de este nuevo año, los reportes de disparos al aire disminuyeron de manera palpable, regalándonos un aliento de tranquilidad que anhelábamos con el corazón.

Mientras los fuegos artificiales pintaban el cielo con promesas de un futuro brillante, los reportes ciudadanos confirmaron lo que muchos sentimos: una reducción significativa en las detonaciones de arma de fuego. En colonias como Rubén Jaramillo, Loma de Rodriguera e Ignacio Allende, en nuestra vibrante zona norte, y en los serenos sectores de El Barrio y Las Quintas al oriente, los momentos de inquietud fueron menos, permitiéndonos abrazar la celebración con mayor serenidad.
Esta notable diferencia respecto al año pasado no es solo una cifra, es un testimonio de un cambio que está naciendo desde el alma de Culiacán. Recordemos que el recibimiento de 2025 nos dejó alertas extendidas por todo el sur, norte y oriente de la capital. Hoy, sin embargo, el silencio de la medianoche, interrumpido solo por la alegría, nos habla de un compromiso colectivo, de una semilla de paz que empieza a florecer.
Este es nuestro momento, Culiacán. Este inicio de año es una invitación a cada uno de nosotros a ser arquitectos de un futuro donde la armonía y la seguridad sean el cimiento de nuestra convivencia. Que la disminución de los disparos al aire no sea solo una noticia, sino un llamado a seguir construyendo juntos una ciudad donde cada amanecer esté lleno de esperanza, donde cada familia se sienta segura, y donde “La Paz Es Posible” se convierta en nuestra realidad cotidiana. ¡Hagamos de este 2026 el año en que Culiacán brille con la fuerza de su gente unida por un bien común!





