La crónica del ataque al oriente de la capital
La aparente calma vespertina en el sector oriente de Culiacán se rompió abruptamente a las 19:15 horas de este lunes. Un grupo de civiles fuertemente armados, a bordo de una camioneta Volkswagen Tiguan gris de modelo reciente, desató un feroz ataque con fusiles de asalto contra una vivienda ubicada sobre el bulevar Estado de Sinaloa, entre las calles municipio de Choix y municipio de Culiacán, en el fraccionamiento La Floresta (zona de Los Ángeles). Las ráfagas de armas largas, que se escucharon a varios kilómetros a la redonda, provocaron el pánico inmediato entre los vecinos, quienes se refugiaron en los rincones de sus hogares mientras las fachadas de los inmuebles eran perforadas por decenas de proyectiles.

El saldo de la agresión armada dejó a dos hombres gravemente heridos al interior de la vivienda siniestrada. Paramédicos de la Cruz Roja, escoltados por elementos de las corporaciones policiales, ingresaron a la zona de conflicto para brindar los primeros auxilios a las víctimas. Los lesionados fueron identificados como José Martín “N”, de 32 años de edad, y León Felipe “N”, de 28 años, ambos con múltiples impactos de bala en el torso y extremidades. Fueron trasladados de emergencia bajo un fuerte dispositivo de seguridad a un hospital de la capital del estado, donde su estado de salud se reporta como reservado.
El peritaje de una escena de guerra urbana
La zona del ataque quedó convertida en un búnker custodiado por elementos del Ejército Mexicano, la Guardia Nacional y la Policía Estatal Preventiva. Los peritos e investigadores de la Fiscalía General del Estado recolectaron decenas de casquillos percutidos de calibres empleados de manera exclusiva por las fuerzas armadas (como el 7.62×39 mm y .223), los cuales quedaron esparcidos sobre la carpeta asfáltica y la banqueta del domicilio agredido.
Este atentado se suma a la preocupante ola de violencia urbana que ha azotado de forma focalizada a ciertos sectores residenciales de Culiacán durante los últimos meses, caracterizada por persecuciones vehiculares, agresiones directas a inmuebles particulares y el fenómeno del “levantón” o privación ilegal de la libertad, lo que mantiene a la población civil en un estado de estrés postraumático constante y obliga a los comercios locales a cerrar sus puertas antes de la caída de la noche.




