CIUDAD DE MÉXICO. — En una jornada marcada por la volatilidad internacional y el análisis de datos domésticos, el peso mexicano abrió la sesión cotizando en torno a las 17.35 unidades por dólar, mostrando una postura de cautela frente a un panorama macroeconómico que emite señales encontradas. La estabilidad de la divisa nacional ocurre en un momento crítico, justo un día después de que el Banco de México (Banxico) encendiera las alarmas al recortar formalmente su expectativa de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) para el cierre de 2026 a un moderado 1.1%.
Contrapesos en los indicadores de la actividad productiva

El ánimo de los operadores financieros se debate entre el optimismo técnico de corto plazo y el pesimismo estructural de mediano plazo. Por un lado, la moneda encontró soporte gracias a la publicación del Indicador Global de la Actividad Económica (IGAE), el cual reportó un avance mensual del 0.4% en el registro de marzo. Esta cifra logró revertir la contracción del mes previo y demostró que los sectores de servicios y manufactura ligera mantienen un pulso operativo dinámico en el mercado interno.
No obstante, el panorama de fondo que dibuja el banco central es sustancialmente más sobrio. El ajuste a la baja en la previsión del PIB al 1.1% responde, de acuerdo con el informe trimestral de Banxico, a un arranque de año notablemente más débil de lo que las proyecciones sugerían a finales del ciclo pasado. Analistas financieros destacan que los tres años previos ya mostraban una tendencia de desaceleración sutil, con promedios trimestrales modestos (0.53% en 2023, 0.09% en 2024 y 0.40% en 2025), lo que sitúa a la economía en una fase de consolidación lenta.
El recorte en las expectativas de crecimiento reduce de manera significativa el margen de maniobra de la Junta de Gobierno de Banxico para sostener una política monetaria restrictiva. Expertos del sector financiero señalan que mantener las tasas de interés en niveles elevados por un periodo prolongado podría asfixiar aún más el financiamiento interno, debilitando la inversión fija bruta.
“Si la actividad económica se enfría más de lo previsto, Banxico se verá obligado a acelerar el ritmo de los recortes de tasas, lo que inevitablemente reducirá el diferencial de rendimientos frente a los activos en dólares”, explicó un analista bursátil. Este escenario podría restarle el histórico atractivo que ha sostenido al “superpeso” frente a otras monedas emergentes de la región, sobre todo si los datos de desempleo de la encuesta nacional confirman un repunte por encima de la franja del 2.80%.
El destino inmediato de la cotización cambiaria no se decidirá únicamente en las oficinas de la Ciudad de México. A lo largo de la jornada de este jueves, el billete verde ha presionado los mercados globales debido a factores geopolíticos y macroeconómicos en Estados Unidos, incluyendo las revisiones de sus cifras de crecimiento y los reportes de solicitudes de asistencia por desempleo.
Adicionalmente, las crecientes tensiones entre el gobierno estadounidense y potencias de Medio Oriente han provocado oleadas de aversión al riesgo a nivel global, lo que arrastra a monedas líquidas como el peso mexicano. En las ventanillas bancarias del país, el precio del dólar se ha mantenido cotizando en rangos de entre 16.15 a la compra y hasta 17.90 pesos a la venta, consolidando una racha de ligeras pérdidas acumuladas en las últimas sesiones financieras.




